La porcicultura argentina experimenta su mejor momento en los últimos cinco años. El crecimiento acumulado hasta abril alcanzó el 11 por ciento respecto a igual período del año anterior, consolidando un salto productivo de magnitud considerable para esta rama de la ganadería.
Las estadísticas dan cuenta de la intensidad del crecimiento. En cuatro meses se procesaron 2,97 millones de cabezas de cerdo, mientras que la producción total creció un 13,6 por ciento en toneladas comparado con el mismo período del 2023. Este desempeño coloca al sector en una posición de dinamismo inusual.
La expansión no es casual. Productores e industriales han incrementado sus inversiones en infraestructura de faena y mejora de procesos, respondiendo a una demanda que requiere mayor volumen de proteína porcina. Las plantas de procesamiento operan a mayor capacidad, reflejo de la confianza en la continuidad del crecimiento.
Los expertos, sin embargo, advierten sobre los riesgos. Para que la expansión se sostenida en el tiempo, es necesario que se mantengan condiciones clave: estabilidad en costos de producción, disponibilidad de insumos importados y precios competitivos en el mercado.
La porcicultura constituye un pilar importante de la ganadería nacional. Este récord de crecimiento revitaliza el sector, aunque especialistas subrayan que la permanencia de este desempeño dependerá de resolver cuestiones estructurales y macroeconómicas que permitan que la cadena siga expandiéndose.
Imagen: Hobi Photography / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





Deja un comentario