Con capacidad para generar innovación, empleo y exportaciones, la salud emerge como uno de los sectores con mayor potencial del país. La gestión nacional apuesta a convertirla en un nuevo motor estratégico del desarrollo argentino.
La mirada sobre el sistema sanitario argentino empieza a incorporar una dimensión económica y productiva cada vez más marcada. Según la columna publicada en Infobae y firmada por el ministro de Salud, Mario Lugones, el sector salud reúne actividades vinculadas a la industria farmacéutica, biotecnología, investigación clínica, tecnología médica y servicios profesionales con potencial exportador.
El planteo sostiene que el orden macroeconómico, la previsibilidad y las reglas claras pueden favorecer nuevas inversiones privadas en el sector. En ese marco, se destacó la compra de medicamentos a precio de salida de laboratorio como una medida orientada a reducir costos e intermediaciones dentro del sistema.
El análisis también remarca el potencial existente en infraestructura hospitalaria, modernización tecnológica y nuevos modelos de gestión sanitaria. La incorporación de innovación, inteligencia artificial aplicada a salud y sistemas de cobertura más eficientes aparecen como parte de un ecosistema que busca ganar competitividad y capacidad de desarrollo.
Según la publicación, Argentina debería comenzar a pensar estratégicamente la economía de la salud del mismo modo que otros sectores productivos como energía, agro o economía del conocimiento, considerando al sistema sanitario no sólo como un servicio esencial, sino también como una oportunidad para impulsar crecimiento económico y empleo calificado.





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