El fuerte repunte de las ventas, respaldado por el crédito hipotecario, consolidó a 2025 como un año histórico para el mercado inmobiliario y un renovado impulso en la demanda que reactivó la confianza y el movimiento en el sector.

La mayor disponibilidad de crédito permitió que más familias concretaran la compra de su vivienda, ampliando el acceso y fortaleciendo la demanda genuina. Este escenario no solo incrementó las operaciones, sino que también consolidó un clima de confianza que alentó a compradores e inversores a volver a apostar por el ladrillo.

En un contexto de crecimiento del PBI, el real estate volvió a posicionarse como uno de los protagonistas de la actividad económica, mostrando capacidad de recuperación y adaptación. El movimiento en las escrituras reflejó un mercado activo, con operaciones sostenidas y un renovado interés por la inversión inmobiliaria como resguardo de valor.

De cara a 2026, el desafío será profundizar este proceso virtuoso, consolidando el crédito hipotecario como herramienta estructural para sostener la demanda y acompañar una nueva etapa de expansión. Con bases más sólidas y mayor protagonismo del financiamiento, el sector se encamina a continuar su crecimiento y fortalecer su aporte a la economía.

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