Las restricciones impulsadas durante la gestión de Carla Vizzotti, ministra de Salud del gobierno de Alberto Fernández,  dejaron durante años un mercado atravesado por la informalidad y productos de baja calidad. Con la legalización de estas alternativas y la salida de Argentina de la OMS, la gestión de Milei dejó atrás ese esquema y avanzó hacia mayor transparencia.

Las restricciones sostenidas durante los últimos años no frenaron el consumo ni evitaron la circulación de estas alternativas. Por el contrario, consolidaron un escenario donde la informalidad ganó terreno y donde muchos adultos terminaban accediendo a productos sin garantías claras sobre su origen o calidad.

En marzo de 2023, la entonces ministra Carla Vizzotti impulsó la Resolución 565/2023, que profundizó ese escenario al sostener un esquema de prohibiciones que no resolvía el problema de fondo. En lugar de ordenar el acceso, terminó consolidando un mercado paralelo donde los principales beneficiados no eran precisamente los consumidores.

En ese contexto crecieron también los negocios protegidos y los sectores acostumbrados a operar sin demasiados controles, favorecidos por un esquema donde las prohibiciones resultaban más útiles para sostener privilegios que para cuidar a los consumidores.

La salida de Argentina de la OMS y la legalización de estas alternativas marcaron un cambio de rumbo. La gestión de Milei dejó atrás ese modelo y avanzó hacia un mercado más claro, donde la discusión deja de girar en torno a prohibiciones y pasa a enfocarse en transparencia y acceso formal.

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