La policía provincial capturó a varios integrantes de un grupo religioso tras una investigación que involucró la cooperación de organismos de seguridad extranjeros.

Un hecho de extrema gravedad institucional y humana se registró tras una serie de allanamientos realizados en la capital santiagueña y zonas periféricas. Se informó que detuvieron en Santiago del Estero a una familia umbanda tras una denuncia internacional por abuso infantil, en un procedimiento que dejó a varios adultos bajo custodia judicial. La investigación se inició a raíz de reportes generados por organizaciones de protección a la niñez con sede en el exterior, quienes detectaron material digital comprometedor vinculado a las actividades del grupo. Los detenidos, que lideraban una comunidad de culto, habrían utilizado su posición de autoridad para someter a menores de edad bajo supuestos rituales o prácticas de iniciación. Durante los operativos se secuestraron computadoras, teléfonos móviles y elementos vinculados a las ceremonias que serán analizados por la policía científica para recolectar pruebas adicionales. Las víctimas, todas ellas de corta edad, se encuentran bajo el resguardo de equipos interdisciplinarios de salud mental y protección de menores de la provincia. La justicia ha dictado el secreto de sumario debido a la sensibilidad del caso y para evitar la revictimización de los niños afectados. Los vecinos del barrio manifestaron su sorpresa, aunque algunos señalaron que se observaban movimientos extraños de vehículos durante las noches de fin de semana. Este caso resalta la efectividad de los protocolos de cooperación internacional en la lucha contra el abuso sistemático. La fiscalía buscará determinar si existen más implicados dentro de la estructura de la organización religiosa o si se trataba de un clan cerrado.

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