Una masa de aire ártico provocó temperaturas peligrosamente bajas en gran parte del noreste de Estados Unidos. El frío alcanzó niveles inéditos en la ciudad de Nueva York.
La ciudad de Nueva York vive una de las olas de frío más intensas de las últimas décadas, con temperaturas registradas más bajas que en algunas zonas de la Antártida. Durante el fin de semana, los termómetros descendieron hasta cerca de –16 °C, mientras que la sensación térmica llegó a rondar los –26 °C. Este fenómeno se debe a una potente masa de aire ártico que se desplazó desde el norte y afectó a gran parte del noreste de Estados Unidos, generando condiciones extremas que sorprendieron a meteorólogos y habitantes por igual.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió advertencias por frío extremo para millones de personas, incluyendo grandes áreas metropolitanas como Nueva York y Filadelfia. Los especialistas destacaron que este período de bajas temperaturas es uno de los más prolongados registrados en años, con sensaciones térmicas que descendieron incluso hasta –40 °C en algunas localidades del noreste.
Además de las cifras récord, las ráfagas de viento y las nevadas intensificaron la sensación de frío y dificultaron la vida cotidiana. En zonas más alejadas de la costa, los valores de temperatura llegaron a situarse entre –29 °C y –34 °C, obligando a las autoridades a reforzar las recomendaciones para proteger a la población más vulnerable.
El impacto del frío fue notorio también en la salud pública y la seguridad: varios casos de hipotermia y muertes relacionadas con la exposición al frío fueron reportados, llevando a la activación de operativos de asistencia y al establecimiento de centros de calefacción en distintos distritos de la ciudad. A pesar del rigor del temporal, los pronósticos señalan que las temperaturas comenzarán a elevarse gradualmente en los próximos días.






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