El dirigente social Luis D’Elía volvió a ubicarse en el centro de la polémica tras difundir un mensaje en el que reivindica abiertamente la ocupación ilegal de terrenos privados. En una retrospectiva sobre sus inicios en la militancia, el ex subsecretario de Tierras durante el kirchnerismo detalló con orgullo la usurpación de 32 hectáreas en el partido de La Matanza, hecho fundacional del actual barrio El Tambo.
El relato se sitúa en enero de 1986. Según narró el propio dirigente, por aquel entonces tenía 28 años y se desempeñaba como maestro en la Escuela 172. El contexto social, marcado por las graves inundaciones de 1985 que dejaron miles de evacuados, sirvió de catalizador para lo que él definió como la «cristalización de un sueño»: la toma masiva de predios para ser loteados y repartidos entre vecinos de la zona.
Sin embargo, lo que generó mayor controversia fue la justificación ideológica utilizada para desestimar la validez de los títulos de propiedad de los dueños originales. D’Elía confesó que la división de la tierra se realizó bajo una premisa teológica que desconocía la legalidad vigente: «En esas épocas de lucha solíamos decir que la tierra es de Dios», afirmó. Con tono desafiante, remató la anécdota asegurando que solo habrían retrocedido ante un mandato divino: «Si venía alguien con una escritura firmada por Dios, le dejábamos la tierra».
La declaración cobra una relevancia política particular al contrastarse con la función pública que D’Elía ocuparía años más tarde. Quien en 1986 lideraba tomas desconociendo las escrituras legales, fue posteriormente designado por el gobierno de Néstor Kirchner como el máximo responsable estatal de la regularización dominial y el hábitat social.
En su descargo, el dirigente calificó aquella maniobra de usurpación como una «hazaña» y destacó el desarrollo urbanístico posterior del asentamiento. «Hoy El Tambo es una maravillosa realidad que tiene todos los servicios», concluyó, validando la acción directa contra la propiedad privada como un método legítimo de construcción política.






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