El animal, que vivía en un santuario en Brasil desde mediados de año, presentó problemas respiratorios que preocuparon a los profesionales que la atendían, quienes realizaban un seguimiento de su salud debido a su edad adulta.
Kenya, la última elefanta que quedaba en Argentina, falleció en un santuario de Brasil a mediados de año, donde había sido trasladada. El equipo de profesionales que la atendía había manifestado preocupación por una alteración en su respiración y realizaba un seguimiento de su salud debido a su edad adulta.
El ejemplar, que había vivido durante décadas en un zoológico de Mendoza, murió rodeada de sus cuidadores, quienes la asistieron la noche anterior a su fallecimiento.
La necropsia practicada al cuerpo del animal reveló que padecía una osteomielitis severa, con la ausencia del último dígito en la mayoría de los dedos de sus patas y del segundo dígito del dedo externo en las patas delanteras.






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